Juanetes (Hallux Valgus)

El hallux abductus valgus (en adelante, HAV) es una compleja deformidad que afecta todo el antepie, especialmente el primer metatarsiano junto con sus dos sesamoideos, el primer dedo y la articulación que los une, la 1ª articulación metatarsofalángica o 1ª AMF. Pese a que vulgarmente se denomina a esta deformidad “juanete”, el juanete realmente es la manifestación clínica más frecuente y visible del HAV y se corresponde con el crecimiento óseo, generalmente localizada a nivel medial de la articulación del primer metatarso y su falange proximal..

En el HAV se combina la desviación del primer dedo (hallux) alejándose de la línea media del cuerpo (abductus ó abducto) con cierta rotación del mismo en el plano frontal (valgus ó valgo). Por otra parte, el primer metatarsiano se desvía aproximándose a la línea media del cuerpo (adductus ó aducto) y rota en varo (metatarsus varus). Esto provoca un grave desorden biomecánico de la articulación, las estructuras tendinosas, ligamentarias, los huesitos sesamoideos y la cápsula articular, generando una deformidad progresiva y muy dinámica que afecta finalmente no solo el primer dedo del pie, sino todo el antepie y la marcha.

Se trata de una deformidad de orígen multifactorial, aunque en la mayoría de los casos existe como denominador común un déficit biomecánico de base. Dicho de otro modo, la forma en que el pie funciona durante la marcha es anómala y favorece que los diferentes segmentos óseos se vayan deformando como consecuencia de la carga y la función mecánica a la que está sometido. No obstante, la deformidad afecta mayoritariamente al género femenino y los distintos factores que justifican este hecho, como pueden ser el uso de un calzado poco adecuado o el aumento de laxitud articular de las mujeres de forma general y durante determinadas etapas de su vida (embarazo, menopausia…) son algunas de las líneas de investigación en auge actualmente.

 

Etiología:

Son muchas las hipótesis sobre la etiología o causa última del HAV. A lo largo del pasado siglo, y continuándose en la actualidad, numerosos estudios científicos se han encaminado a analizar los distintos posibles factores relacionados con la aparición de HAV. Dado que en la mayoría de estudios se han corroborado diferentes hipótesis, actualmente está aceptado por la comunidad científica que el Hallux Abductus Valgus es una patología multicausal. El grado en que unos factores u otros intervienen depende mucho de cada persona. No obstante, algunos de los factores estudiados son los siguientes:

* Genética y Herencia Numerosos estudios han documentado casos de HAV con una clara relación padres-hijos. Asímismo, se han documentado casos de HAV en etapa adolescente-juvenil, siendo éstos casos una minoría ya que, normalmente, esta deformidad se manifiesta con claridad a partir de los 30-40 años. Estos estudios sugieren la existencia de un componente genético en la deformidad para los casos de HAV juvenil, y de una predisposición en los casos de herencia padres-hijos. Esta predisposición quizá venga justificada no porque se herede directamente la deformidad, sino porque lo que sí se hereda (y hay evidencias científicas de ello), es la forma y el funcionamiento del pie.

 

 

* Calzado El uso de calzado de tacón ha sido siempre la justificación popular al hecho de que el HAV se de generalmente en mujeres. Sin embargo, no puede aseverarse que el calzado de tacón provoque por sí solo HAV, ni que todos los HAV estén relacionados con el uso de calzado inadecuado. Esto puede observarse de forma objetiva en el hecho de que haya mujeres que pese a usar tacón no presenten HAV, así como que el HAV también afecta a los hombres (aunque en menor medida), y hay estudios que han documentado la presencia de esta deformidad en poblaciones indígenas descalzas. Además, existen casos de personas que presentan la deformidad en un pie y no la presentan en el otro, pese a que ambos hayan usado el mismo calzado durante toda la vida. Estos hechos, y los numerosos estudios al respecto, apoyan la hipótesis de que el calzado es un factor agravante de la deformidad (más si cabe en el caso de las mujeres, ya que el diseño del calzado femenino tiende a ser más perjudicial que el masculino) pero en ningún caso puede atribuírsele una relación causa-efecto con la misma.

* Factor hormonal y género La morfología del pie femenino tiene diferencias respecto al masculino. Además, por otro lado, existen diferencias hormonales evidentes entre hombres y mujeres, algunas de las cuales afectan a la laxitud de los diferentes tejidos, entre ellos los ligamentos. La hiperlaxitud ligamentosa, más propia de las mujeres, favorece que ante la presencia de fuerzas deformantes sea más sencillo que la deformidad se produzca. A esto hay que sumarle el hecho de que durante el embarazo y en la menopausia los niveles de relaxina (hormona que determina la laxitud de los ligamentos) aumentan. Por esta razón no es extraño encontrar casos de mujeres que advierten que, a partir del embarazo, la deformidad ha aparecido o se ha acentuado. En cualquier caso, como esto no ocurre con todas las mujeres, de nuevo no puede atribuírsele una relación causa-efecto.

Síntomas:

El paciente presenta una deformidad ósea, la cual altera la estructura del calzado y con el tiempo éste adopta la posición de la deformidad. El enfermo se queja de dolor, debido a la presión y fricción ocasionada por el calzado y por la pérdida de la alineación del dedo con respecto al resto del pie. La deformidad ósea (también llamada juanete o bunión), produce inflamación de las partes blandas y en ocasiones se pueden presentar procesos infecciosos.[1] Además, generalmente se acompañan de otras alteraciones como dedos en martillo, que contribuyen a ocasionar dolor.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico se realiza por exploración y se corrobora con las radiografías del pie en proyección dorso-plantar, donde se evidencia la desviación del dedo y la cuantificación de la misma. Además se puede observar la presencia de artrosis (degeneración de la articulación) o subluxación de los huesos sesamoideos.

 

Tratamiento:

El tratamiento del Hallux Abductus Valgus depende del grado de deformidad, la edad, la actividad del paciente y las manifestaciones clínicas presentes. Podría distinguirse entre tratamiento preventivo / conservador y tratamiento quirúrgico. El Podólogo es el profesional sanitario especializado en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los pies, por lo que el diagnóstico certero y las opciones de tratamiento, y asean conservadoras o quirúrgicas, deben ser valoradas por dicho profesional de acuerdo con las expectativas del paciente.

* Tratamiento preventivo / conservador El tratamiento preventivo o conservador se propone cuando la deformidad se encuentra en un estadio inicial y/o cuando las manifestaciones clínicas (dolor y artrosis de la articulación) no justifican un posible tratamiento quirúrgico. Como se ha explicado, el HAV es una patología en la que la función del pie durante la marcha es responsable, junto con la incidencia de otros factores, de que los segmentos óseos se deformen progresivamente. Por esta razón, tanto si se produce la corrección quirúrgica como si no, es absolutamente prioritario que una persona con HAV use soportes plantares (plantillas) para compensar el funcionamiento patomecánico del pie limitando y frenando así las fuerzas deformantes que favorecen el HAV. Para ello, el Podólogo dispone de diferentes sistemas de valoración de la función dinámica del pie y el adiestramiento para observar aquellos signos clínicos que sugieren la necesidad de llevar tratamiento ortopodológico.

Existen otros tratamientos conservadores que pueden ser usados como coadyuvantes del tratamiento principal. Dentro de este grupo están los separadores nocturnos, cuya eficacia no ha sido demostrada aún, que consisten en un aparato que mantiene el dedo en posición corregida durante el sueño. La utilidad de este tratamiento es cuestionada por la mayoría de profesionales ya que efectúa una corrección en estática, cuando las fuerzas deformantes responsables del HAV no están presentes. Otras posibilidades derivan de los tratamientos de ortesiología digital. El Podólogo puede confeccionar órtesis de silicona a modo de separador interdigital para evitar los daños que puedan producirse por el conflicto de espacio entre los dedos del pie. Asimismo puede confeccionar las denominadas “juaneteras” cuya función es proteger el roce del juanete o bunion con el calzado. Estos tratamientos ortesiológicos pueden adquirirse de forma estandarizada, si bien su adaptación a los distintos tipos de pies y grados de deformidad resulta más compleja y a menudo provocan que el paciente adquiera varios de estos “aparatos” sin éxito. Por ello, el tratamiento ortesiológico confeccionado a medida suele tener mejores resultados.

A todo lo dicho hay que sumar, por supuesto, el uso de un calzado tan fisiológico como sea posible. Esto implica que su ajuste al pie sea el correcto, que cuente con un sistema de sujección eficaz, que la parte anterior sea lo suficientemente amplia como para albergar los dedos y, en definitiva, que interrumpa lo menos posible la función dinámica y estática del pie. Igualmente el Podólogo puede aconsejarle sobre el calzado más adecuado dentro de las opciones disponibles y las características del pie, intentando encontrar el equilibrio entre la estética y la salud.

* Tratamiento quirúrgico El tratamiento quirúrgico del HAV está indicado cuando las manifestaciones clínicas (dolor, artrosis de la articulación, afectación a otros niveles del pie como metatarsalgia, dedos en garra secundarios, afectación a otros niveles del aparato locomotor como dolor de rodilla o cadera relacionado con el déficit propulsor etc…) indiquen la necesidad de corregir la deformidad y facilitar la adaptación del tratamiento ortopodológico postquirúrgico para conseguir mejorar la función del pie. En ningún caso está recomendado intervenir un HAV por simples criterios estéticos. No hay que olvidar que se trata de una deformidad compleja y una intervención, de la índole que sea, siempre lleva implícitos unos riesgos que no siempre está justificado asumir.

Existen más de 100 técnicas descritas para el tratamiento quirúrgico del HAV, la mayoría de ellas con diferentes modificaciones. Estas técnicas pueden clasificarse en función de si se realiza el corte de hueso a nivel de la base del metatarsiano (osteotomías de base), a nivel de la cabeza del metatarsiano (osteotomías capitales) o incluyendo cortes en la diáfisis del metatarsiano (osteotomías diafisiarias). En la actualidad, algunas de las técnicas que más se emplean, dadas sus posibilidades y tasas de éxito, son las técnicas de Austin y Scarff a nivel capital / diafisiario y de Lapidus a nivel de base.

La elección de una técnica u otra depende de los hallazgos clínicos que se encuentren, así como de los datos obtenidos por medio de las pruebas complementarias, fundamentalmente radiologías convencionales en distintas proyecciones. Es absolutamente fundamental realizar una correcta valoración clínica de la deformidad, lo que incluye explorar biomecánicamente el pie en su conjunto. Una intervención que se base exclusivamente en los hallazgos radiológicos tiene muchas posibilidades de convertirse en un fracaso. Por ello, el criterio del especialista en este tipo de cirugías debe basarse en los aspectos clínicos, síntomas, edad, funciones del paciente, enfermedades concomitantes, deformidades acompañantes, expectativas del paciente, requerimientos ortésicos posteriores, etc.

 

Hallux valgus interfalángico:

En niños pequeños podemos observar la desviación de la segunda falange del primer dedo hacia fuera, sin deformidad de la articulación metatarso-falángica. En estos casos se habla de hallux valgus interfalángico. Su causa es diferente a la de niños mayores o adolescentes y usualmente es congénita. No presentan dolor. El tratamiento en estos casos siempre es quirúrgico, debido a que si no se corrige la alteración, con el tiempo aparecerá la deformidad ósea, con la consiguiente presión y fricción del calzado y posteriormente la aparición de artrosis de la articulación del dedo.

 

Nota importante del editor:

Si tuvo la oportunidad de leer este artículo científico y desea hacer alguna pregunta sobre su caso en particular, conocer presupuestos quirúrgicos o cualquier otro aspecto de su interés, por favor envíe su comentario por este mismo medio y con mucho gusto responderemos a su inquietud.  En esta publicación no fue posible incorporar fotografías e imágenes importantes para mejorar la comprensión de este frecuente problema de salud, pero si son de su interés gustosamente se las haremos llegar, si usted así lo solicita.

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